Por qué mi coche consume más en invierno

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El invierno es, quizás, la estación del año donde gastamos más dinero. Tenemos la calefacción casi siempre encendida, compramos leña y los regalos de navidad, tenemos comidas y cenas de navidad… y la famosa cuesta de enero. Y, por si fuera poco, ¡incluso nuestros coches gastan más combustible durante el invierno! Así es, en este post vamos a contarte las razones por las que tu coche consume más combustible durante el frío invierno.

Los motores térmicos de los vehículos están diseñados para trabajar en un amplio margen de temperaturas, tanto frías como cálidas. Siempre se dice que los extremos son malos y bien es cierto que, aunque no te lo creas, nuestros coches pasan fío y calor.

Gracias al calor nuestros coches tienen más riesgo de sufrir averías y con el frío suelen consumir más combustible. Los expertos dicen que entorno a temperaturas oscilando a los 0ºC nuestros coches suelen gastar hasta un 15% más de carburante. ¿Las razones? ¡Te lo explicamos a continuación!

RAZONES POR LAS QUE TU COCHE CONSUME MÁS DURANTE EL INVIERNO

  • El motor de tu coche tardará más tiempo en alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento: en invierno los motores térmicos siempre tardan más en alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento (90ºC) por razones obvias. Hasta que logren alcanzar dicha temperatura inyectarán más carburante en sus cilindros para conseguir su rendimiento óptimo y ofrecernos toda su potencia. Por esta razón, y al tardar más en alcanzar la temperatura ideal por el frío, el gasto de combustible será mayor en relación al verano, por ejemplo.
  • Las baterías pierden eficiencia con el frío: con el frío las baterías se desgastan antes que con el calor. En invierno las prestaciones ofrecidas por la batería de nuestros coches se reducen considerablemente, por lo que el alternador necesitará esforzarse más para producir la energía que nuestro coche necesita. Parte del aumento del consumo de nuestros coches en invierno se ve afectado por esta razón.
  • El aceite del motor tardará mucho más en alcanzar la temperatura ideal de funcionamiento: ante todo, no debemos confundir la temperatura del aceite con la del agua. El medidor de la temperatura del agua lo podemos ver en el cuadro de mandos de nuestro vehículo, y suele tardar unos pocos minutos en llegar a los 90ºC en caso de un motor gasolina y unos pocos minutos más en uno diésel. Pero la temperatura del aceite puede tardar de 20 a 30 minutos en llegar a su temperatura óptima de funcionamiento. Hasta ese momento, las propiedades lubricantes del aceite no serán las ideales debido a que con el frío aumenta su viscosidad, lo que repercutirá en la fricción del motor. Éste requerirá más energía (carburante en los cilindros) para poder hacer frente a la resistencia ejercida por todas sus piezas.
  • La presión de los neumáticos disminuye con el frío: en todas las épocas del año recomendamos mirar la presión del aire de los neumáticos de nuestro coche, pero con la llegada del invierno tenemos que hacerlo con más frecuencia. El frío hace que el aire dentro de nuestras ruedas se enfríe y pierda presión. Una menor presión de la recomendada hará que aumente la fricción y el rozamiento de los neumáticos con el asfalto, lo que tiene como consecuencia el aumento del consumo de nuestro vehículo.
  • Usar los sistemas eléctricos de nuestro coche aumentará el consumo: como hemos explicado anteriormente, la batería de nuestro coche sufre y se desgasta más en invierno. Todas las acciones que he pidamos hacer a nuestro coche que se ejecuten con energía eléctrica, como llevar encendida la calefacción, hará que nuestro motor térmico tenga que esforzarse más por producir esa energía que necesita, por lo que aumentará su consumo.
  • Comprueba el nivel y desgaste del líquido anticongelante: ya sabes que este líquido es el encargado de mantener la temperatura ideal en el motor. Mantener un buen estado y nivel del líquido anticongelante hará que a tu motor no le cueste tanto coger su temperatura normal y que el agua del radiador no se congele.
  • Ten tu depósito siempre lo más lleno posible: cuanto más vacío esté tu depósito en invierno más aire entrará para rellenar el espacio vacío. En invierno, el aire tiende a condensarse por la humedad, lo que desencadenará en una peor eficiencia y calidad en la conducción. Además, a los combustibles de invierno se le añaden más aditivos con el fin de reducir su punto de congelación, pero merma la cantidad de energía por litro que estos tienen, por lo que el motor necesitará más cantidad de combustible para producir la misma energía.
  • La densidad del aire en invierno: con el frío, el aire se vuelve más denso por lo que aumenta la resistencia aerodinámica que ejerce a nuestro vehículo. El motor de nuestro coche necesitará más energía para poder avanzar contra el aire invernal.

Por último, recomendamos que tu coche duerma en garaje, no solo por su seguridad, sino para que no sufra temperaturas extremas tanto por calor como por frío. ¡Dormir en garaje será beneficioso para la mecánica de tu coche!

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